martes, 26 de enero de 2010

Ubrique, recuperando y protegiendo nuestro patrimonio.

Familia Janeiro Rubiales
Casilla de peones camineros a la salida de Ubrique
Años 20



En los últimos años se han demolido dos edificios cuya pérdida hemos lamentado profundamente; primero demolieron, aprovechando las circunstancias, la auténtica Plaza de Toros de Ubrique, a la que hemos aludido en tantas ocasiones y sobre la que han escrito los historiadores ubriqueños, perdida para siempre por intereses económicos y un "estúpido montón de dinero".
El otro edificio demolido era más sencillo, y no oímos que nadie llorara, excepto una pequeña que debe de llevar en los genes el afán de proteger nuestro patrimonio que tenía su abuelo, Manuel Cabello.
Era la sencilla y preciosa Casilla de Peones Camineros de la salida de Ubrique. No la de la fotografía, que esa era más antigua y se fue cayendo con el paso del tiempo, sino la que estaba donde ahora luce una "preciosa" gasolinera y se levanta un "bello" supermercado, llenos los dos de historia.
Construída en los años 20 en un alarde de modernismo, la casilla de peones camineros era un hito a la entrada de Ubrique.
Al empezar a construir los polígonos nuevos, esos que se entremezclan con las viviendas de la Vega, y que son una maraña de mini-calles , parecía que en los planes del "lumbreras" que ideó ese desastre urbanístico entraba el  respetar la casita.
Nos constaba que había varios proyectos para su reutilización y el edificio era valioso en sí, no sólo como muestra de la arquitectura ubriqueña de principios del siglo pasado, sino por los magníficos azulejos de Triana y las tejas esmaltadas que lo decoraban, además de las dos hornacinas pintadas a mano. La verdad es que confiábamos en que iban a proteger esta obra de arte.



La Fuente de San Francisco, entrada a Ubrique
Trabajos de reorganización urbanística, 1991
Foto de Manuel Cabello


Nuestro padre había presentado al Ayuntamiento el 1991, fecha en que se empezó a organizar la zona de la carretera de Cortes desde el punto de vista urbanístico, un escrito proponiendo que se utilizara esa casa como Oficina Municipal de Turismo, y se aprovechara su amplitud para exponer una muestra de artículos de piel antiguos, que hablaran de nuestra historia y nuestras habilidades artesanas.
Más tarde otros colectivos presentaron diferentes proyectos para su reutilización, ya en el aiglo actual.
Así que nos quedamos desolados cuando una tarde, en nuestro habitual paseo hacia la Vega, comprobamos con horror y estupefacción que la habían demolido. No quedaba nada. Nuestra hija pequeña no se lo podía creer "Mamá, la han tirado, enterita, no nos han dejado nada".
Recorrimos las ruinas y recuperamos varios trocitos de azulejos, que guardamos aún, unas cuantas plantas de lirios, que plantamos en nuestro campo, y varias piedras de Tarifa, de las talladas a mano. Eso fue todo lo que quedó de la Casilla de Peones Camineros de Ubrique...
Quizás a quien se enriqueciera con esta destrucción le valiera la pena.

Nuestro padre no se habría estado callado, él pensaba que nuestro patrimonio era sagrado, desde lo más mínimo hasta los grandes edificios, todo merecía la pena, son retazos de nuestra historia y hay que cuidarlos.



Los Nueve Caños, años 60

Cuando alguien nos visitaba Manuel hacía de orgulloso guía improvisado de nuestro pueblo, y se vanagloriaba de las fuentes, las plazas, los azulejos, los monumentos. Hacía escritos a todas las autoridades para que el Convento, el San Juan y el San Pedro fueran restaurados y recuperados (hoy estaría muy contento).
Intentó por todos los medios que en el Rodezno se recuperara una tenería y un molino. Recogemos el testigo para recordar a nuestros mandatarios que tienen un deber con todo el pueblo, que tienen que mantener y conservar nuestro patrimonio cultural por encima de tantos intereses económicos.
 Cuando la recuperación era fácil, Manuel se organizaba yla hacía con sus propias manos, así restauró la Cruz del Puerto, en la carretera de Benaocaz, el Vía Crucis del Calvario y el Vía Crucis del padre Buenaventura. La Cruz del Puerto la robaron hace muchos años unos desalmados, y los dos Vía Crucis vuelven a estar desaparecidos.



Vía Crucis del Padre Buenaventura de Ubrique
Placas recordando su restauración en 1978

Foto: Manuel Cabello



Restauración del Vía Crucis del Calvario
Publicado en el libro "Ubrique, encrucijada histórica"
Foto: Manuel Cabello


Otro de sus lugares preferidos era el "Puente Romano" del Naranjal. No se trata en realidad de un puente romano, puede que sea medieval o incluso posterior (forma parte de la Calzada que va a Jimena), pero los niños lo llamábamos así, y cuando en las tarde de paseo o en los días de paella en la Vega pasábamos por la zona, siempre cruzábamos por nuestro "Puente Romano"
.


Puente "romano" de la calzada de Jimena
Foto: Luis Eduardo Rubio Bernal, enero 2010

Nuestro padre sentía especial interés por este puente, lo mismo le pasaba con el puente de Carlos III, pensaba que eran dos obras de arte y como tal había que protegerlas.



Puente de Carlos III
Litografía de principios de siglo
(Cortesía de Los Callejones)

El "puente de Carlos III" estuvieron a punto de demolerlo, porque alguien pensó en un momento dado que era el causante de las inundaciones en la zona baja del pueblo. Afortunadamente todo el mundo estuvo de acuerdo y no corrió la misma suerte que su vecina (la Plaza de Toros). Hoy lo conservamos orgullosos y podemos seguir cruzándolo.

Puente "romano" de la Calzada de Jimena
                                            Foto: Luis Eduardo Rubio Bernal, enero 2010


Y nuestro "puente romano" ahí sigue, solito enmedio de la crecida descontrolada del río. Ha soportado este invierno los embates del trasvase, y ha aguantado él solo, con sus años y su vejez, toda la fuerza del agua embravecida.
¿No es eso suficiente muestra para que hagamos algo por él?
Quizás en unos años haya desaparecido, y con él un trocito de nuestra historia.
No debemos esperar a entonces para lamentarnos. Desde aquí hacemos un llamamiento a quien corresponda para que tome cartas en el asunto y cuando reparen los caminos de la Vega reparen y protejan nuestro "puente romano", quizás separándolo un poco de la corriente, para que así pueda conservarse y nuestros nietos no hayan perdido aún más su patrimonio.


Esperanza Cabello Izquierdo, enero 2010

domingo, 17 de enero de 2010

La Genealogía de la Familia Olivares

Árbol genealógico parcial desde
Juan de Olivares (abuelo de Miguel y Francisco)
hasta los hijos de éstos.
(Pinchando sobre la imagen se ve ampliado)



Eduardo Carlos Olivares y Remedios, el descendiente de la familia Olivares residente en Virginia, que se había puesto en contacto con nosostros hace unos días buscando la genealogía de su familia, nos ha enviado varios árboles genealógicos de su familia que se remontan al siglo XVII, nos ha pedido que le ayudemos a indagar sobre sus orígenes y nos ha pedido que hagamos públicos estos documentos para que cualquier persona interesada pueda utilizarlos y cualquier persona que tenga datos pueda acceder a él.



Tarjeta de visita
de Eduardo Olivares


En los últimos días hemos tenido buenas noticias para la historia de Ubrique. Manuel Castro, de la Asociación "Papeles de Historia", ha publicado varias entradas en el blog "Los Callejones" con más datos sobre este ubriqueño, y ahora podemos además contar con el árbol genealógico de su familia, que desde aquí le ofrecemos por si fuera de utilidad en sus trabajos sobre este ubriqueño, ya que está preparando una publicación para este año.




Árbol genealógico parcial
de los descendientes de
Francisco Olivares Guerrero




Tercer árbol genealógico parcial
Descendientes de Juan Manuel Olivares






Árbol genealógico de
Eduardo Carlos Olivares y Remedios



Éstos son los documentos que Eduardo Carlos Olivares nos ha pedido que hagamos públicos. Su interés fundamental es reconstruir en la medida de lo posible su árbol genealógico.
Por ello pedimos a cuantas personas puedan darnos alguna información se pongan en contacto con nosotros, desde Ubrique, lugar de nacimiento de Mariana de Morales, Arcos, lugar de nacimiento de Rosalía Jiménez (esposa de Francisco) o Antequera, lugar de nacimiento de Vicente Olivares Carnerero, padre de Miguel y francisco, en cuya iglesia de San Sebastián fue bautizado.



Esperanza Cabello Izquierdo
Ubrique, 15 de enero de 2010




Los Planos del Columbario, por Miguel de Olivares Guerrero

Presentación del libro:
"Ubrique, Piel al descubierto"
25 de junio de 1992


Hoy habría sido un día grandioso para nuestro padre, por eso hemos elegido como primera fotografía para ilustrar nuestra entrada, ésta en la que aplaude muy feliz en uno de los mejores momentos de su vida como historiador, rodeado de algunos de sus mejores amigos, Francisco Collado Jara y Bartolomé Pérez Sánchez de Medina. Era el 25 de junio de 1992, durante la presentación de su segundo libro sobre la historia de Ubrique.

¡Quién le iba a decir que gracias a este libro y al texto que le dedicó a ubriqueño Miguel de Olivares Guerrero, arquitecto que hizo la ermita de San Pedro, en Ubrique, hoy íbamos a ponernos en contacto con sus descendientes y a reafirmarnos en la idea de que Olivares era Ubriqueño!

Él se pasó cientos de horas consultando archivos, buscando fechas, nombres, datos. Pero en los Archivos Parroquiales había reseñas desde el Concilio de trento, allá por 1550. Demasiados datos para una sola persona.

¡Quién le iba a decir a Manuel Cabello que Miguel de Olivares dibujó los planos de su querido Columbario ya en 1801!

Nuestro padre dibujó cientos de veces ese monumento ubriqueño, lo midió, lo limpió, lo dibujó, lo fotografió. Si hubiera conocido esta ilustración...



¡Quién nos iba a decir a nosotros que hoy podríamos ver todos, gracias a un buen amigo, esos planos...!

Manuel Cabello habría estado encantado, se habría llevado el alegrón de su vida, porque estos planos unen dos de sus grandes pasiones: historia de Ubrique y personajes de Ubrique.



Miguel de Olivares Guerrero
Planta y alzado del Columbario
Ubrique, Salto de la Mora
Ciudad romana de Ocurris



Se trata de una ilustración realizada por el ubriqueño Miguel de Olivares Guerrero en 1801. Entonces se creía que el Columbario era un baño romano, en vez de un monumento funerario.

Era una ilustración destinada a la Real Academia de la Historia con los datos siguientes:
Título "Planta y alzado de unas termas romanas que se conservan en el término municipal de Ubrique".
Autor: Olivares, Miguel de
Fecha: 1801/03/12
Cronología: Romano


En la ilustración podemos leer lo siguiente ( lo escribimos en español actual):

"Plano y elevación interior de un baño fabricado por los Romanos, según su construcción lo manifiesta, el que se halla con otras ruinas antiguas de la Sierra de Benafeliz, vulgo Benafi; a un cuarto de legua de la Villa de Ubrique, una de las quadras de la Serranía de Villaluenga, hoy del estado de Arcos, a cinco leguas de la ciudad de Ronda y otras cinco de la de Arcos de la Frontera."


Continúan las indicaciones explicando los supuestos lugares de los baños (alacenas, asientos...) y finaliza diciendo:


"El muro es en cantería hasta la imposta por dentro y por fuera según lo manifestado, la solería de argamasa y piedra menuda, y también el zócalo. La fachada está en mucha parte destruida, lo que queda es cantería. Éste es su estado hoy 12 de marzo de 1801."




Columbario, año 1973
Foto: Manuel Cabello


Juan Vegazo había comprado la finca en la que estaba el Columbario a finales del siglo XVIII con el convencimiento de que podría encontrar una ciudad romana, como Pompeya, y suponemos que al comenzar las excavaciones y descubrir el Columbario dedujo que eran los baños de la ciudad.
Su "amigo y paisano" Miguel de Olivares (nacido en Ubrique el 12 de septiembre de 1748), haría el plano de este primer descubrimiento para enviarlo a la Real Academia de Historia.

Y aquí estamos nosotros para tener testimonio de ese trabajo y de ese conocimiento de nuestros dos ilustres ubriqueños.



Desde principios del siglo XIX no volvieron a hacerse excavaciones ni estudios en Ocurris, hasta que Manuel Cabello se empeñó en redescubrir este monumento del patrimonio ubriqueño y consiguió que se realizaran varias campañas de excavaciones arqueológicas a principios de los años setenta.





Estos planos de Miguel de Olivares nos permiten afirmar con rotundidad el valor que la ciudad romana de Ocurris ha tenido, desde siempre, para todos los ubriqueños, y queremos enviar nuestro más sincero agradecimiento a quienes nos han permitido mostralos a todos.




Columbario, Planta



Columbario, Alzado

MIguel de Olivares Guerrero y sus descendientes

Ermita de San Pedro
Construida por Miguel de Olivares en 1801
Foto: Manuel Cabello Janeiro 1982



Hace unos meses que escribimos una entrada sobre la Ermita de San Pedro de Ubrique con motivo de su restauración.
Nos interesaron mucho los datos que encontramos sobre el arquitecto que se había encargado de su construcción: Miguel de Olivares, nacido en Ubrique en 1748, e hicimos algunas gestiones para corroborar estos datos.
Este mismo mes hemos sabido que Miguel de Olivares era un personaje histórico que interesaba a varios ubriqueños, como podemos comprobar en esta entrada del blog de Los Callejones.

Y hoy hemos recibido una carta más que emocionante: un descendiente de Miguel de Olivares, residente en Virginia, nos ha escrito interesándose por su familia. Ésta es la carta:


¡Hola!

Soy Eduardo Olivares y Remedios. Mi abuelo, Eduardo Olivares Tello de Meneses fue natural de la ciudad de Cadiz.
Su tatarabuelo fue Francisco Olivares Guerrero, hermano mayor de Miguel Olivares Guerrero.
Según los archivos de la Universidad de Sevilla, el primer apellido de la familia fue de Olivares, primer apellido del abuelo de Francisco y de Miguel.
Estoy en proceso de desarrollo genealógico y mi informacion llega solamente a Ubrique, ciudad de bautizo de ambos. Busco datos, informes, o archivos para ampliar las ramas de nuestra familia.
Supongo que quiza nuestro antepasado Juan de Olivares fue hijo o nieto de un tal Juan de Olivares, hijo de Francisco de Olivares. Francisco de Olivares fue consejero del septimo Duque de Medina Sidonia en 1607, y su hijo Juan de Olivares fue agente del Octavo Duque de Medina Sidonia en Madrid en 1636.
En las varias ramas de nuestra familia Olivares, tenemos historia o leyenda de ser descendientes de la hermana del Conde Duque de Olivares, Valido del Rey Felipe IV. Lo que he encontrado en mi desarollo es que LD. Luis de Haro y Guzman, hijo de la hermana del Conde Duque, tuvo un hijo natural nombrado solamente Francisco, sin títulos o historia en las genealogías que he encontrado.
Como D. Luis fue nieto del Duque de Medina Sidona, es posible que este hijo Francisco fue hijo de una hija de Francisco de Olivares o de Juan de Olivares. Busco archivos de bautismo o de matrimonio de Vicente de Olivares, padre, o de Juan de Olivares, abuelo, de Francisco y de Miguel.
Quiza existen en los archivos de una iglesia en Ubrique, o en los archivos del Obispado de Jerez de la Frontera o de Sevilla, los archivos de las Iglesias de Ubrique. Agradecería qualquier informacion que me pudieras ofrecer sobre la localización de los archivos antiguos de las iglesias de Ubrique, si estan en Sevilla o Jerez de la Frontera u otra localidad.
Muchísimas gracias por su atencion. Eduardo Olivares (Monroe, Virginia, EE.UU.)




Realmente nos ha emocionado esta carta porque la han acompañado varios árboles genealógicos de la familia Olivares que se remontan al siglo XVIII, y algunos documentos sobre los miembros de la familia.

Nos parece increíble que un descendiente de ubriqueños del otro lado del charco esté buscando sus raíces aquí, como hizo nuestro padre cuando recorrió Argentina y escribió cientos de cartas buscando sus raíces en Sunchales, Santa Fé, donde había nacido nuestro abuelo Paco.

Por eso pedimos ayuda a cualquier persona que pueda ayudarnos a completar el árbol genealógico de Eduardo de Olivares y Remedios, tataratataranieto americano de Vicente Olivares Carnerero, padre de Miguel de Olivares Guerrero.




Esperanza Cabello Izquierdo, enero de 2010

martes, 5 de enero de 2010

La Plaza de la Verdura

La Plaza de la Verdura
Postal de los años 60

La Plaza de la Verdura ha sido para nuestra familia un lugar muy especial, en los últimos ciento cincuenta años una parte de nuestra historia se ha desarrollado allí (pinchar aquí para leer la historia de Isabel), y también ha sido el centro de la historia misma del pueblo: la primera armona, la calle Madera, el primer matadero, el primer mercado, el Salón Moderno, la Peña Flamenca, el café de Janeiro, la lectura de la prensa, la Comedia de Ubrique.
Lugar de celebraciones, de fiestas, fundamental para la Fiesta de los Gamones el 3 de mayo cada año, para el Belén Viviente, para los carnavales...
Muchos ubriqueños han dedicado sus trabajos a la Plaza, (pinchar aquí), han fotografiado, pintado y reflejado la vida de la plaza en el último siglo. Nuestro padre también; transcribimos a continuación un extracto del capítulo III de "Ubrique, Ecrucijada Histórica para caminos juveniles":


La Plaza de la Verdura
Capítulo III de “Ubrique, encrucijada histórica”


Había terminado la misa mayor de aquel domingo, y acudimos a la cita en la Plaza del General Mola, próxima a la Iglesia. Atravesando el callejón de Maza (lateral a dos casas de indudable interés, una por ser “cuna” de los artículos de piel con que tan buena fama tiene ganada Ubrique, y la otra por ser una bella construcción del presente siglo, y estar adornada con múltiples y multicolores azulejos sevillanos) vinimos a desembocar al lugar en el que ya nos esperaban algunos compañeros.

La Plaza, que popularmente es conocida con el nombre de “La Verdura”, era espacio capaz para charlar un poco y, sobre todo, organizarnos mucho para poder continuar con nuestras actividades. Había que centrar los trabajos y no ir dando tumbos sin una meta definida; teníamos que marcar unos objetivos y perseguirlos hasta conseguir su estudio definitivo.


La Plaza de la Verdura
Años 50


Una idea casi nos obsesionaba: ¿Porqué en aquella altura del Salto de la Mora existió tan interesante población romana? ¿Porqué ese fabuloso Columbario? Tendría que haber una razón muy sencilla para su existencia. ¿Sería la propia defensa natural des sus tajos la que le dio tan vasta fama? ¿Sería la calidad de sus aguas, sus bosques y sus montes los que hubieran servido de atractivo en esa importante época colonial romana? ¿Sería la posibilidad de existencia de alguna mina? Son muchos interrogantes para poderlos contestar en una soleada mañana dominguera desde la plaza de la Verdura de Ubrique...


Entrada a la Plaza de la Verdura
desde el Callejón de Janeiro
Foto: Esperanza Cabello, 1985


Lo que sí nos aventuramos a diagnosticar era que esa población se había asentado sobre el Salto de la Mora, concretamente la “res publica ocurritaror(um)” desde los principios de la romanización hacia el siglo II antes de Cristo y hasta su desaparición, hundida por las huestes vándalas, creadoras y destructoras de Andalucía. Y que su mayor esplendor lo alcanzaría coincidiendo con la denominada "época imperial" sobre todo hacia el siglo I después de Cristo, habiendo nosotros llegado a saber ésto tras los estudios pertinentes del Columbario...

Uno de los nuestros, que tenía pocas ganas de discernir sobre estos pasados tan pretéritos, se ilusionó un poco cuando nos relató algo sobre la plaza en la que estábamos.

¿Porqué se llama “de la Verdura”? -inquirió-. Pues muy fácil. No hace ni medio siglo, Ubrique, carente de mercado público, tenía que atender las necesidades de compra y trueque de las mercaderías, sobre todo los productos de sus numerosas huertas. Y qué mejor que esta bonita plaza, céntrica, para que cada comerciante realizara sus transacciones: aquí, Dolores la de los churros; allí los del pescado de Estepona; María Cordón con su carne; los hortelanos con sus frutas y verduras...



Plaza de Fermín Galán
Mercado de Abastos
Fotografía recuperada por Manuel Cabello


Y nuestro compañero, sintiéndose centro de nuestras miradas, extendía su mano hacia el frente, girando en redondo , por lo ancho y grande de la plazuela, e indicando supuestamente los sitios de venta. Ahí en el número uno estaba el Café de Janeiro, centro social del Ubrique antiguo. Su café “a perrilla” era degustado por todas las capas sociales de Ubrique. Junto a su puerta ocurrió aquello de “TERMINÓ COMO LA COMEDIA DE UBRIQUE”.


Plaza de la Verdura
Fiesta de los gamones, 3 de mayo de 1986
Foto: Esperanza Cabello




Ante nuestro interés él prosiguió: “Sí, se celebraba, hace ahora unos doscientos años, una representación teatral al aire libre. Los cómicos se habían instalado en la posada de Cañaílla, junto al Ayuntamiento... El día de la actuación, llenita la plaza de público, ocurrió un hecho singular. Se iba a representar “Reinar después de morir”, de Vélez de Guevara, y en el momento supremo, con la muerte de doña Inés pronunciando estas palabras dirigiéndose a su verdugo, el Rey:
“¿La vida queréis quitar a quien rendida tenéis?”
En ese momento el pueblo, ese pueblo sencillo y llano que contemplaba la escena, al ver la ignominia que se iba a cometer, asaltó en masa el escenario, dándole al actor que representaba el papel de Rey una soberana paliza y “liberando” de la muerte a doña Inés de Castro Coello de Garza.

Tuvimos que reír la aclaración, porque el dicho de “Terminar como la comedia de Ubrique” es muy popular y querido de todos.



Plaza de Abastos. El toro del gayumbo. 1875
Fotografía recuperada por Manuel Cabello


Frente al café de Janeiro estaba el Matadero Municipal, que más tarde se transformaría en Salón Moderno, sala de teatro que no llegó a alcanzar gran éxito en las artes de Talía; sí, en cambio, en salón de “varietés” muy propio de los años 20.
Y de ese mismo edificio salía el “toro del gayumbo” o “toro enmaromado” hasta principios del siglo XX, en palabras de don Francisco García Parra en 1903, “típica y tradicional costumbre del toro de cuerda que, en determinadas fiestas, recorría las calles de la villa en original desfile, entre el alborozo popular, sujeto con una larga cuerda que le servía de guía a los conductores y, a la vez, de defensa contra el animal”.





Plaza de Fermín Galán
Oleo de Martel según la fotografía precedente
Ubrique, 1991